martes, 27 de mayo de 2008

Reseña desde adentro “300 millones”


Fue al bajar el telón de esa primera (y única función hasta ese entonces), que todos los que estábamos encima de aquél escenario del Teatro Don Bosco sentimos el deseo y la necesidad de volver a representar aquella genial obra de Roberto Arlt llamada “300 millones”.
Debo decir, que no fue simplemente un deseo que la obra generó… sino que todos los que participamos de ella… habíamos formado un grupo humano que se conocía, se entendía y trabajaba íntegramente como un equipo. Brillando por éstas cualidades, el grupo sabía que nos debíamos una nueva función. Es así como desde ese día hasta después del verano, se fueron afianzando nuevamente los compromisos de todos para ponernos en marcha con la segunda función de la cual voy a comentar en esta reseña.
Con poco tiempo para preparar todo lo que se necesitaba, realizamos una serie de ensayos para refrescar las líneas, las marcaciones hechas por nuestro director Sergio Lombardo y comprobar que no faltara nada del vestuario/escenografía, entre otras cosas. Sin dudas, sabíamos que ésta segunda función era un “gustito” que nos queríamos dar, porque implicaba más dedicación y esfuerzo que para la anterior función. No solo en cuanto a lo económico (que no es lo único que se necesita, déjenme decirles) sino en tiempo para publicitar la obra, conseguir maquillaje, elementos de la escenografía entre otras cosas más.
Para no hacer muy extenso mi artículo, voy a limitarme al día de la función.
La cita para nosotros fue a las 14.00 h. Poco a poco fuimos llegando al teatro y a medida que el tiempo pasaba, se sentía con más fuerza en el aire una mezcla de intensa alegría y de mucha expectativa por estar nuevamente reunidos, haciendo eso que tanto nos apasiona. Mientras algunos terminaban de acomodar los últimos detalles de la escenografía, otros nos fuimos preparando, vistiéndonos, repasando diálogos y maquillándonos para ganar tiempo. Todo iba bien, hasta que un temible sonido irrumpiría ese momento de concentración sellándolo con un profundo silencio… el ruido de un espejo roto. Así es… ¿7 años de mala suerte? ¡No para nosotros! Aunque todos nos miramos temerosamente por un pequeño momento, no creímos en esa superstición. Aparte, ¿Qué puede pasar? ¿Qué se caiga la escenografía a un minuto de empezar la función? Imposible.
Volviendo a la crónica, minutos antes de empezar se vivieron los momentos más intensos del grupo; el gran circulo formado por todos, los ejercicios de vocalización y entrada en calor, las miradas recíprocas que generaban más confianza y las manos de todos en el medio de ese círculo para dar el último grito de aliento previo a salir en escena.
Y allí fuimos los 16: Sol, Mike, Agus, Bruno, Esteban, Jose, Pato, Caro, Lola, Sebas, Gonchi, Pablo, Mary, Julito, Chor y yo, a enfrentarnos a un teatro que estaba poblado por unos 600 espectadores esa noche.
La obra se fue desarrollando como estaba planeado, y sin dudas estábamos transmitiendo el mensaje que queríamos dar con esa calidad de la que les comenté al principio del artículo. ¿Cómo lo sé? Muy simple… Por mi parte, que a uno se le ponga la piel de gallina viendo a sus compañeros mientras realizan una escena de mucha carga emocional, como lo fueron las últimas escenas sobretodo, tan bien representadas significa algo, y bueno… de Uds. que fueron espectadores ¿qué puedo decir más ilustrativos que aquella ovación que recibimos luego de terminar la función? A todos Uds. les agradecemos esa demostración de afecto.
A mis Compañeros y Amigos, al Colo, a Sonni y a nuestro director Sergio Lombardo, mi eterno agradecimiento por haberme dejado formar parte de este excepcional grupo humano. Hasta siempre y “otra vez a construir sueños”…

Autor: Pablo Affif, 4to año Contador Público y ex integrante del Grupo de Teatro UdeSA.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy lindas tus palabras Pablito. Tal cual como describis es subirse a un escenario con el grupo de Teatro de San Andrés.
Y como ex integrante del grupo, fue un placer darles una mano a mis amigos.

Sonnie

Anónimo dijo...

Gracias Pablo, siempre seras un constructor de sueños y estaremos esperando en la zona astral... para cuando quieras convocarnos y volver a soñar juntos con nosotros.... ahí estaremos.... Un abrazo... Sergio

lola dijo...

Muy lindo pablito, fue un gusto enorme compartir el escenario con vos.....
brindo por futuros proyectos!

Lola - the gypsy